¿Para qué mentir? A todas nos gustaría confesar malas experiencias sexuales, anécdotas acerca de amantes que no estaban a la altura o, cómo no, compartir dudas sobre el sexo. Este es vuestro espacio.
domingo, 19 de octubre de 2014
1a confesión
A día 19 de Octubre de 2014 reconozco que anhelo el amor.
Deseo poder tener a alguien que me complemente, que me saque una sonrisa cada mañana, que me de mil y un quebraderos de cabeza, que me haga descojonarme en medio de la calle por el simple hecho de que le encante verme feliz.
Quiero sentirme apreciada, bonita, deseable en mi propia piel, y no solo ante mis propios ojos, a los de alguien que me vea como una fuente inacabable de sorpresas que quiera ir descubriendo durante el tiempo que nos toque vivir juntos.
Sé que no quiero bodas, ni una familia imaginaria, ni reuniones familiares a las que no queramos ir. No, simplemente quiero estabilidad, y compromiso. Y no solo en la cama; compromiso para con nuestra persona. Merecemos tener un compañero de aventuras que nos cubra la espalda, para así poder cubrirle la espalda también.
Veo gente feliz, enamorada de la vida que llevan; veo libros que tratan de amor, de cómo conquistar tanto a hombres como a mujeres, veo sonrisitas bobaliconas danzando en los labios de mis amigas en los restaurantes, veo parejas tener su primera cita junto a mí, sentada tomando un café y releyendo "El gran Gatsby" (otro que, por cierto, perseguía también el amor).
¿Por qué es tan complicado? ¿Por qué soy incapaz de sacarme de la cabeza que lo único que necesito ahora es encontrar el amor? ¿Por qué es lo único que me obsesiona y que me importa?
He tenido más de cincuenta citas este último año, CINCUENTA. Y la mayoría de hombres lo que querían era un rollo de una noche, otros una amiga con quien desahogarse de cuando en cuando (y mira por donde fue conocerme a mí darse cuenta de que no querían mezclar amistad con sexo y que se habían propuesto encontrar una pareja, obviamente yo no entraba dentro de las posibilidades a elegir); otro me engañó y se dedicó a perseguirme durante meses, el otro volvió con su ex, uno ni se presentó a la cita, otro se ha convertido en alguien encantador pero que no me atrae para nada, un amigo, que me parecía mono y quería intentarlo va y se cabrea porque soy incapaz de verlo como a algo más, y el último... El último no da señales de vida.
Tomamos unas cervezas, hablamos de la vida, reímos, nos lanzamos miraditas (o eso creía yo, al menos) y hoy hemos intercambiado solamente 3 frases porque me he dignado a desearle un buen día. ¿Qué ocurre?
NO ENTIENDO NADA. Bueno, sí, si un hombre no te llama es simplemente porque no te quiere llamar.
Pero, ¿qué puede haber ido mal en una primera cita cuando hace dos semanas que habláis cada día?
Supongo que he perdido la práctica, que me he mal acostumbrado a tirar de amistades y conseguir lo que quería (o al menos una parte) a partir de una amistad construida. Quería amor... Y he llenado el hueco que hay en mi pecho durante este último año con grandes capullos y sexo.
Si pudiera ir al pasado y hablar con mi yo de diecisiete años... Querida, no tengas prisa. Sigue construyendo sueños y formándote expectativas, y nunca creas que son demasiado altas, demasiado buenas, porque te mereces lo mejor. Mereces encontrar a ese alguien que aprecie tu tendencia obsesiva a preocuparte por los demás, a tus ganas de sofá y libro un sábado noche, a tus bajones y a tus subidones, a tus inseguridades. Pero primero mereces quererte a ti misma y aprender que, cuando digo que lo mereces, es que lo mereces. No te infravalores, ningún hombre puede medir lo buena que eres, solamente tú puedes hacerlo (los otros también pueden, y lo hacen, aunque no deberían, porque no hacen más que distorsionar tu inocente mirada hacia el mundo que te rodea). Aléjate de las influencias, busca la felicidad por tu propio pie. Sonríe, sorpréndete a ti misma haciendo cosas que jamás creías que harías, pero sé paciente, todo tiene su momento. No corras, porque sé que lo harás, he estado antes en tus pies. Pero después de todo lo que te he dicho, déjame contradecirme: sé consecuente con todas tus decisiones y no te arrepientas, sean las correctas o no. Porque al fin y al cabo te harán ser quien serás el día de mañana, te irán moldeando como persona, y ese es el mejor regalo que puedes hacerte a ti misma: ser quien tú quieras ser.
En fin... Hombres. Criaturas que pueden llevarte a escribir palabras sin sentido un domingo por la tarde, fumando en silencio, escuchando solo el sonido de las teclas del portátil al chocar con tus inexpertos dedos, aislada del mundo exterior.
Didi
Suscribirse a:
Entradas (Atom)